Cuando el hormigón ya no convence, el césped artificial puede cambiar por completo el espacio
Hay patios, terrazas y porches que siguen estando en buen estado, pero con el paso de los años dejan de resultar cómodos o agradables. El hormigón cumple su función, aunque muchas veces transmite una sensación fría y hace que el espacio parezca más duro de lo que realmente es.
En estos casos, instalar césped artificial puede ser una forma de darle un aspecto completamente distinto sin tener que sustituir el pavimento existente. Es una solución que se utiliza cada vez más para renovar superficies ya construidas y crear zonas donde apetezca pasar más tiempo.
Ahora bien, no se trata simplemente de extender un rollo de césped sobre el hormigón. Antes conviene comprobar que esa base reúne las condiciones adecuadas. Un pequeño desnivel, una grieta o un problema de evacuación del agua pueden influir después en el resultado.
¿Puede colocarse césped artificial directamente sobre hormigón?
En la mayoría de las ocasiones, sí.
De hecho, muchas instalaciones se realizan precisamente sobre este tipo de superficie porque evita tener que hacer una obra completa para transformar un patio, una terraza o una zona exterior.
Lo realmente importante no es que el soporte sea de hormigón, sino cómo se encuentra. Si está estable, limpio y conserva una pendiente adecuada para evacuar el agua, normalmente ofrece una buena base para este tipo de proyectos.
En cambio, cuando aparecen zonas hundidas, grietas importantes o el agua tiende a quedarse estancada después de llover, merece la pena revisar esos aspectos antes de seguir adelante. Resolverlos a tiempo suele evitar problemas una vez instalado el césped.