Cuando se habla de instalar césped artificial, casi toda la atención suele centrarse en el modelo de césped o en cómo será la instalación. Es lógico. Sin embargo, una vez terminado el trabajo, hay otros elementos que también influyen en el resultado y que muchas veces pasan desapercibidos durante la planificación.
Un jardín no se compone únicamente de una superficie verde. Hay zonas de paso, desniveles, espacios que conviene delimitar o rincones donde una iluminación bien situada cambia por completo la forma de disfrutar el exterior. Incluso pequeños detalles, como un perfil de acero o unos áridos decorativos, ayudan a que el conjunto resulte más ordenado y fácil de mantener.
Por ese motivo, además de la instalación de césped artificial, muchos clientes aprovechan el proyecto para incorporar diferentes soluciones de paisajismo o realizar otros trabajos de acondicionamiento. La idea no es añadir elementos porque sí, sino conseguir que todo el espacio funcione de forma coherente y responda mejor a las necesidades de quienes lo van a utilizar.