No hay una única manera de hacerlo. Puedes tener césped artificial en el suelo y reservar una pared para el jardín vertical. O utilizarlo como fondo de una zona con suelo de composite, dejando el césped para el resto del espacio.
También influye lo que ya tengas alrededor: jardineras, pavimentos, muebles de exterior o zonas con piedra decorativa.
Lo que intentaría evitar es añadir elementos sin pensar cómo se verán juntos. Una pared completamente verde puede quedar muy bien, pero no significa que necesites repetir ese acabado en todas las superficies.
Y hay una cuestión práctica que conviene revisar: el tipo de jardín vertical que vas a instalar. No es lo mismo una solución con plantas naturales que una de carácter decorativo sin vegetación viva. Sus necesidades de soporte y mantenimiento pueden ser distintas.
Si todavía estás decidiendo cómo terminar el espacio, puedes consultar nuestros complementos de decoración para jardines. Encontrarás otras ideas para combinar el césped artificial con diferentes materiales.
¿Qué conviene comprobar antes de instalarlo?
Lo primero es la pared. Hay que ver en qué estado se encuentra, qué dimensiones tiene y si permite colocar el sistema elegido. No conviene decidir únicamente por cómo queda en una fotografía.
Después está la ubicación. Una pared junto a la zona de descanso no tiene el mismo protagonismo que un muro situado al fondo del jardín.
También merece la pena pensar en el mantenimiento y en el acceso a la superficie. Si el jardín vertical lleva plantas naturales, habrá que tener en cuenta sus necesidades de luz, agua y cuidado. Por eso preferimos revisar el espacio antes de decidir qué solución puede encajar.