La limpieza ayuda a conservar el césped artificial
Aunque el césped artificial no necesita los mismos cuidados que uno natural, está expuesto a la suciedad propia de cualquier superficie exterior. Polvo, hojas, restos de comida o pequeñas manchas pueden ir apareciendo con el uso y conviene retirarlos antes de que terminen acumulándose.
La limpieza no tiene por qué ser complicada. Muchas veces basta con retirar los residuos que vemos sobre la superficie y utilizar agua cuando sea necesario. Si aparece una mancha concreta, lo más práctico es actuar sobre esa zona en lugar de realizar una limpieza completa.
También influye dónde está instalado el césped. Un jardín rodeado de vegetación no se ensucia igual que una terraza, del mismo modo que una zona muy utilizada puede necesitar algo más de atención que otra por la que apenas se pasa.
El tipo de suciedad determina cómo limpiar el césped
No toda la suciedad se elimina de la misma manera. Las hojas, ramas y otros restos sólidos pueden retirarse directamente, mientras que el polvo acumulado entre las fibras puede necesitar un aclarado con agua.
Con las manchas ocurre algo parecido. Si se derrama una bebida, cae comida o aparece cualquier otro residuo, conviene retirarlo cuanto antes. En muchos casos puede utilizarse agua y un jabón suave, aclarando después la zona para que no queden restos.
No hace falta recurrir de entrada a productos más fuertes. Antes de aplicarlos, especialmente si no conocemos cómo pueden reaccionar con las fibras, es preferible comprobar si realmente son necesarios.
En Ibercésped recomendamos adaptar la limpieza al tipo de suciedad y al estado real de la superficie, sin utilizar tratamientos más agresivos de lo que cada situación requiere.